Este es un post un poquito distinto de los que suelo escribir, pero necesito escribirlo. De hecho, hace como un par de años que tenía algo parecido listo pero me rajé y acabé por borrarlo y no publicarlo. Es la vertiente conciliadora que gana en muchas ocasiones, el saber que alguien se puede molestar por algo que diga. Pero es que llega un punto en el que la cara dura, la soberbia, la prepotencia y el morro de la gente me puede tanto, que exploto. Así que he decidido finalmente escribir este post. No porque me haya pasado algo a mí directamente que me parezca muy grave, ni porque me hayan robado fotos a la descarada. Simplemente, porque creo en un mundo en el que la gente sea buena, sincera. En el que la competencia justa sea la norma. En el que algunos grandes blogs e instagramers no se aprovechen de los pequeños negocios que estamos ahí intentando sobrevivir mes a mes. Porque el uso fraudulento de fotos debería ser la excepción y no la norma. Pero, desgraciadamente, no es así.

Antes de entrar en detalles avanzo que ya sé que poniendo una marca de agua sutil que vaya de punta a punta de la foto se soluciona el problema. Pero es que ese no debería ser el caso. Cuando escribo un post me gusta que mis fotos tengan mi logo, para que luego en SEO se vea claramente que son mis trabajos. Sin embargo, en Instagram por ejemplo no me gusta marcarlas. Creo que no tengo porqué, y que no debería ser necesario. Esto lo aclaro porque cuando alguna vez me he enfrentado a alguien por este tema, o he posteado algo en Facebook relacionado con ello, me lo han dicho. Es que si no tiene marca de agua yo no sé de quién es la foto… No me vale.

Dicho lo dicho, vamos que nos vamos…

 

No uses fotos con trabajos de otros para anunciar tu trabajo.

Puede que este punto haya sido el desencadenante más claro por el cual me he decidido a escribir el post. Si todos los otros puntos me parecen feos, este me parece imperdonable.

Veréis, es obvio que cuando estás empezando en algo no tienes todas las fotos que te gustaría o no has hecho todas las tartas que te gustaría (hablo de tartas porque al final es a lo que me dedico, pero este post se puede aplicar a cualquier cosa). Todas hemos estado ahí, todas hemos hecho la primera tarta de boda y no hemos tenido tartas de boda que enseñar. También puede ser que tú seas muy capaz de hacer una tarta de boda rústica o con una cascada de flores de alucinar, pero que no te hayan pedido ninguna y que por eso no dispongas de ninguna foto. E incluso puede ser que hayas hecho alguna de esas creaciones, pero que fíjate tú no te dio tiempo a hacerle ninguna foto…

PERO EN NINGÚN CASO ES LÍCITO QUE USES FOTOS DE OTRAS PERSONAS PARA ANUNCIAR TU TRABAJO. No es lícito que cuelgues una foto en Instagram o Facebook de un pastel que ni lo has hecho tuyo ni es tuyo ni, muy probablemente, tengas el nivel ni la técnica para realizarlo, y escribas un texto que diga “para pedidos me podéis enviar un mail a fulanita@caradura.com”. Ni tampoco puede ser que te anuncies en un portal para novios y que de entre las fotos que cuelgas de “tu trabajo” haya fotos de pasteles de reposteras americanas o australianas. Fotos que, claramente, has robado de Google, Pinterest, Instagram o donde sea.

Y esto no me parece bien por varios motivos:

  1. Porque estás engañando a la gente que contrata tus servicios pensando que eres capaz de hacer esas tartas.
  2. Porque es competencia desleal.
  3. Porque es robar. Esas fotos tienen derechos de autor. Estás robando no solamente a la persona que ha hecho esas tartas. Estás robando también al fotógrafo que ha realizado esas fotos. De hecho, esto es aplicable a todos los puntos de este post.

Si quieres tener fotos y no has hecho tartas de ese tipo puedes, por ejemplo, realizar colaboraciones para editoriales. Así puedes conseguir fotazas para tu porfolio sin necesidad de robar las de otras.

Hace bastante tiempo, cuando empezaba en esto de Instagram, descubrí un perfil en el que la chica usaba fotos del calibre de Best Friends for Frosting y de Peace of Cake para anunciar sus creaciones. Contacté con Peace para decírselo. Y la chica en cuestión que había usado sus fotos de manera fraudulenta, se enfadó conmigo, y no veas cómo. Me escribió un mail diciendo que lo que había hecho era de mala persona, que era una maleducada y que debería haberme puesto en contacto con ella directamente en lugar de “chivarme” a la otra, porque ella no sabía de quién eran esas fotos. Anda y que te den… Evidentemente, me bloqueó.

 

No “cojas” fotos de Google para ilustrar tu blog, tus redes o lo que sea.

Es muy fácil, no? Entras en Google, tecleas lo que estás buscando y encuentras millones de fotos de cualquier tema que te interese. Pues venga, la copio y la pego y me quedo tan ancho. Pues no. Para empezar, y por si no lo sabías que todo puede ser, Google te da la opción de filtrar la búsqueda por imágenes libres de derechos. Lo que pasa es que esas fotos no suelen ser bonitas… Así que mejor cojo esta otra que ve viene de perlas.

Bueno, pues si lo haces, tienes dos opciones:

  1. Pedir permiso.
  2. Como mínimo, citar la fuente REAL. Otra cosa será si luego al fotógrafo o dueño de la foto le parece bien o no que la uses y que puede pedir que la retires. Pero cita la fuente. Es lo mínimo.

También os digo que sé que en muchos casos la gente no lo hace con mala intención, pero hay que tener cuidado.

Además, y por si no lo sabías, hay bancos de imágenes gratuitos desde los que te puedes descargar fotos geniales en alta calidad, a cambio de añadir el link acreditativo. Como por ejemplo Freepik. Antes de coger cualquier foto de Google, que sepas que existe esta otra opción.

 

No hagas pasar una foto como si fuera algo tuyo jugando a la confusión: #inspiración no es suficiente.

Esto es algo que está a la orden del día y que me da mucha, mucha rabia. Encuentras una cuenta de Instagram de una Wedding Planner, de una Party Planner, de alguien que organiza eventos, o lo que sea. Y la empiezas a seguir porque viendo su galería te quedas impresionada de las cosas tan bonitas que hacen. Hasta que un día te empiezas a mosquear. Un momento, esta foto yo ya la he visto en otra parte… Pero en el texto descriptivo de la foto que acaban de postear no pone nada de que no sea un trabajo suyo. Lees algo así como Mesas en mint y rosa para esta temporada, nos encanta. Decoración en oro y azul para bautizos chic. Pero ya está. No dice de quién es la foto, ni de quién es el trabajo, ni nada parecido. Eso sí, si te empiezas a leer los 63 hashtags que acompañan las fotos, en uno de ellos puedes leer #inspiración o #tendencias.

Pues no amigas, como dicen mis hijos, eso no se vale. Porque eso es jugar al engaño. Estáis haciendo pasar algo que no es vuestro como si lo fuera. Y si cuela, cuela.

Me parece muy bien que os inspiréis en otros profesionales, claro que sí, faltaría más. Me parece perfecto. Pero qué os parece si lo decís?! Que no cuesta nada… Ah! Y si por una casualidad de verdad de la vida no sabes a quién pertenece esa imagen, de verdad de la buena, palabrita del niño Jesús, pues mira te digo que arrastrando la imagen a la caja de búsqueda de Google Images te sale todo el listado de webs donde se ha publicado esa foto. Y seguramente ahí encontrarás la fuente o el origen.

Luego está el nivel profesional de esta categoría y son los perfiles en los que de 50 fotos de inspiración, 1 es de trabajo real. Y lo comunico también con un hashtag propio #porfoliodelamendalerenda pero que tampoco se note mucho que ese sí es mi trabajo pero los otros no. Sobre todo, porque en muchos casos, los trabajos propios no están al nivel de las #inspiraciones.

 

Vía Pinterest tampoco sería válido.

Cansino nivel profesional ya… Ver una imagen maravillosa en Instagram o leer un post de tendencias con 25 imágenes y que te digan que sí que han puesto de donde proviene la foto: Pinterest. Pero vamos a ver. ¿Estamos tontos? Eso es lo mismo que poner Vía Google. Y te quedas tan ancha…

Por si no lo sabéis, cuando pinchas las fotos en Pinterest normalmente (a no ser que se haya subido la foto manualmente, cosa que casi nadie hace) te redirigen a otra web o blog en donde está esa foto ubicada. Si da por casualidad que llegas a un blog de bodas, tendencias, o lo que sea, lo más seguro es que si te lees el post o si vuelves a clicar sobre la foto, des con el creador de esa tarta, o boda, o lo que sea, y con el nombre del fotógrafo.

También puede ser que te lleve a un blog que haya hecho como tú y haya puesto Vía Pinterest como fuente de la foto, y entonces es el pez que se muerde la cola. Pues si eso pasa, mejor no uses la foto. No querrás poner lo mismo que ponen otros blogs, no?! Supongo que querrás ser más original, verdad!?

 

Da crédito al fotógrafo y al equipo cuando has formado parte de él. Sobre todo, si no has pagado por esas fotos.

 

 

Muchas veces tienes fotos que sí que son de tu trabajo, pero son fotos que has conseguido sin pagar. Esto pasa, por ejemplo, con bodas reales o editoriales. De repente unos novios te contratan para hacer una tarta super bonita y el fotógrafo que ellos han contratado y pagado (ellos, no tú) hace unas fotazas de tus tartas que te mueres. Pero las fotos son del fotógrafo y de los novios, no tuyas. Así que no tiene ninguna obligación de pasarte las fotos. Y, si te las pasa, recuerda que son unas fotos que estás usando gratis para beneficio propio. Así que, si las vas a usar para compartir en redes, recuerda etiquetarle, por lo que más quieras. Agradécele tener esas fotos porque tú jamás serás capaz de hacer igual.

Y no solo a él, si la foto muestra un lugar, el trabajo de otra compañera como una wedding planner, la que te ha hecho el topper, etc…, y si la relación entre vosotros es amistosa y demás, pues no está nunca demás que los etiquetes a todos. Porque así surgen las sinergias y los futuros trabajos, no hay más.

Si tú no me etiquetas hoy, yo puede que no te etiquete mañana, y así, acabamos todos perdiendo.

Y señores fotógrafos, lo mismo os digo al revés… Tampoco os costaría a vosotros nombrar los proveedores que salen en esa imagen que estáis publicando, si es que los sabéis. Porque al final si a vosotros os gusta que reconozcan vuestro trabajo, a nosotros también. Y sí, ya sé que no tenéis porqué, que no os están pagando, y demás, yo lo digo como deferencia, nada más.

 

Y tú, precisamente tú bloguera diva, famosa e  influencer, acuérdate de etiquetar. Porque precisamente tú deberías acordarte de lo difícil que te resultó empezar.

Pues sí. Esto también da mucha rabia. Ver que de repente la instagramera o bloguera de turno ha compartido uno de tus trabajos y, oh Dios, no te ha etiquetado ni nombrado. La madre que te parió!!!! Pero qué te cuesta!?! Que te estás aprovechando GRATIS del trabajo de los demás!!! Etiqueta. Pon links a las webs de esa gente, no sé, ten un poquito de empatía y compasión. Porque yo me acuerdo de cuando empezabas y seguro que tú también. Si ahora crees realmente que estás en un nivel superior del resto de los mortales, me parece muy bien. Pero lo que estás haciendo es, además de muy feo, ilegal…

Y, si te escribo para agradecerte que hayas reconocido mi trabajo pero te pido que me nombres y etiquetes, lo que no puedes hacer es:

  1. Ni siquiera contestarme al email.
  2. Borrar la foto y sustituirla por otra.
  3. Seguir haciendo como si no pasara nada.

O, etiquetarme como 2 o 3 días después, cuando ya todo el mundo ha visto el post y a mí no me sirve de nada.

Porque, además, estoy segura que a cualquiera que haga lo mismo pero al revés, que use una de tus fotos sin permiso, me caería la del pulpo.

Y del mismo modo que digo esto, digo lo otro: hay BLOGS IMPECABLES que jamás meten la pata. Y si la meten, lo solucionan al segundo tras haberse disculpado.

Si vas a robar, por lo menos, cámbiale el nombre al archivo…

Pues eso amiga, que si subes una foto a tu blog sin permiso, sin etiqueta, sin nada de nada, una foto que has sacado de Google, por lo menos cambia el nombre del archivo antes de subirla.  Porque canta mucho. A eso ya se le llama picardía.

 

Total, que siento el rollo que os he metido pero necesitaba sacarlo de dentro. Seguramente a muchos y muchas de los que me leéis os ha pasado lo mismo. Y, si sois fotógrafos, ya ni te digo. Porque seguro que, aunque todos intentemos hacer las cosas bien, seguro que en un momento u otro metemos la pata. Y no soy yo tan soberbia para asegurar que siempre lo hago todo perfecto y seguro que en algún momento dado haya podido usar una foto de manera que alguien considere incorrecta. Si lo he hecho, lo siento.

Lo que jamás haría en la vida es usar fotos del trabajo de otras personas para hacerlos pasar como míos. Eso, simplemente, no se hace.